miércoles, 4 de abril de 2018

Los Jóvenes en Nuestra Cultura y en la Iglesia



Cuando hablamos de jóvenes a que nos estamos refiriendo exactamente? ¿Quienes son los jóvenes? por mucho tiempo en algunas iglesias se hacia una clasificación general de los jóvenes desde los 13 hasta los 35 años. Por supuesto esta es una clasificación bastante amplia, que a mi parecer va más allá de la juventud (las personas que pasan de los 25 años hasta los 35, pueden entrar en el ministerio a los adultos solteros y si están casados debe haber un ministerio para los jóvenes casados).
Cuando hablamos de jóvenes hay varias cosas que tenemos que tomar en cuenta.      En primer lugar la edad. Un muchacho entre los 12 a los 15 años está en la etapa que llamaríamos la pre adolescencia y la adolecía. Un joven que está entre los 16 y los 20 años está en la etapa de la adolescencia y entrando a la adultz. Y finalmente de 21 años en adelante se puede decir que el joven ha entrado a la vida adulta.
En segundo lugar debemos tomar en cuenta los aspectos psíquicos y sociales los cuales tocaremos más a fondo después. Hay una tremenda diferencia entre un muchacho de 13 años y uno de 21 años.
En tercer lugar debe uno tomar en cuenta la situación de ellos. En América Latina tenemos por lo menos tres tipos de jóvenes con los cuales la iglesia tiene que trabajar: los estudiantes, los campesinos y los obreros. Hay jóvenes que tienen la oportunidad de estudiar hasta lograr una profesión, hay otros que solamente pueden terminar la escuela primaria, o la secundaria y después entran a trabajar para ayudar en el sostenimiento de la familia. Y algunos que no tienen la oportunidad de estudiar completamente, y deben trabajar desde muy temprana edad. Aunque esto último está siendo atacado por los gobiernos de los países cada vez más fuerte.
Cada uno de estos grupos en sus diferente edades o status, tienen necesidades a las cuales debe dárseles una respuesta.

martes, 3 de abril de 2018

Definición de la Pastoral Juvenil (Parte 2)


El Ministerio Juvenil No Puede Existir Independiente de la Iglesia Local; La Misión del Ministerio Juvenil y la de la Iglesia es la Misma

Esta misión incluye lo siguiente:
*    Traer las gentes a Cristo.
*    Llevar a los cristianos a la semejanza de Cristo.
*    Fundamentar la fe en la Palabra de Dios.
*    Conducir a los cristianos a una vida fructífera en el cuerpo de Cristo
*    Entrenar a los cristianos para que desarrollen una visión misionera.
La definición bíblica de iglesia (ekklesia) es doble: primero, se re fie re al cuerpo universal de creyentes que pertenecen a Cristo a través de la regeneración. Segundo, se refiera a cualquier iglesia local que es la representación de ese cuerpo. Cristo ha hecho provisión para que los jóvenes sean una parte dinámica de su cuerpo universal. Nosotros debemos hacer provisión para que ellos sean parte de un cuerpo local. El ministerio juvenil, nunca debe intentar separar a los jóvenes del cuerpo de creyentes, sino al contrario, llevarlos a ser miembros productivos de ese cuerpo.                                            En algunas iglesias, se ha desarrollado una actitud entre las generaciones la cual se puede describir como apatía mutua. El sentir parece ser "lo nuestro" y "lo de ellos". Sin embargo, aunque es importante que los jóvenes tengan sus propias organizaciones, también es vital que los jóvenes sean vistos como parte integral de la iglesia. Mucho se ha hablado de que si los jóvenes son la iglesia del mañana, o deben ser considerados parte de la iglesia de hoy. Una cosa es cierta, si los jóvenes no son parte activa de la iglesia de hoy, tampoco serán la iglesia de mañana.
El Ministerio Juvenil Provee la Oportunidad para que Aquellos Lideres Dotados por El Espíritu Santo, se relacionen con los Jóvenes y los Discipulen para Cristo.
Un ministerio juvenil estructurado, les provee a los adultos la oportunidad de envolverse en la vida de los jóvenes.   La planeación e implementación de proyectos espirituales, sociales y de servicio, son oportunidades tremendas, para que los adultos se relacionen y conozcan a los jóvenes. Un ministerio juvenil debe establecer las siguientes características de discipulado como objetivos para sus jóvenes:
a)       Un discípulo acepta a Jesucristo como Señor y Salvador. Este es el primer paso que debe dar un joven en su ruta al discipulado. Cada líder o pastor que trabaja con jóvenes, debe hacer de esto una prioridad.
b)       Un discípulo sigue las enseñanzas y el ejemplo de Cristo. Su vida, sus deseos y sus metas personajes van de acuerdo a aquello que agrada a Cristo.
c)       Un discípulo entiende verdades bíblicas. Para esto, el joven debe tener una vida devocional que incluya la lectura sistemática y continua de la Biblia.
d)       Un discípulo estudia la Palabra de Dios personalmente.
e)       Un discípulo tiene convicciones personajes. No vive lo que otros dicen o creen, sino por principales y convicciones personajes que ha adquirido con el correr del tiempo. No es fácil de influenciarlo negativamente.
f)        Un discípulo aplica los principios religiosos a su vida.  Un discípulo aprende a integrar la Biblia a su diario vivir, el sabe que no es fantasía y que su mensaje es relevante a los problemas contemporáneos.
g)       Un discípulo se goza en servir. El servicio fue fundamental en el ministerio de Cristo. No hay discipulado sin servicio.
Un discípulo se reproduce en otros discípulos. El compartir el mensaje de Cristo es una responsabilidad de cada cristiano.  Ayudar a otros en el crecimiento espiritual es parte del seguimiento a la conversión.
El Ministerio Juvenil Comunica el Evangelio a los Jóvenes a través de la Instrucción y Participación en una Comunidad de Fe
La instrucción bíblica es una de las actividades más importantes que se lleva cabo en el ministerio juvenil. Sin embargo, si los principios bíblicos no se practican en el contexto de una comunidad de fe, donde hay amor y cuidado de los unos por los otros, entonces no es más que una filosofía vana y hueca.
El Ministerio Juvenil Incluye no solo a la Juventud de la Iglesia sino también a la Juventud de la Comunidad
Un ministerio juvenil efectivo ve a la comunidad como su parroquia, y los adultos y jóvenes en su programa como agentes de cambio. Ve también las escuelas secundarias, preparatorias y liceos como campos de cosecha, y no como territorio extraño al que hay que sacarle la vuelta o temerle.
El Ministerio Juvenil Trabaja en Unión con el Hogar para juntos Lograr un Objetivo Común

                El hogar cristiano es el agente primario para discipular a los jóvenes. Deuteronomio 6:4-9 lo describe así: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amaras a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las ataras como una serial en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas."
De estas escrituras entendemos que los padres tienen la responsabilidad de           ensenar   y modelar la Palabra de Dios a sus hijos. Otras escrituras que apoyan esta responsabilidad del hogar para con el ministerio juvenil son: Proverbios 22:6; Efesios 6:4; Colosenses 3:21, y Timoteo 3:14, 15.
Las razones por las cuales el hogar debe tomar el liderazgo en la educación cristiana       de los hijos (niños y jóvenes) son:
a.   La mayor parte del tiempo en los primeros años del niño, lo pasa en el hogar.
b.   Las relaciones más íntimas y continuas de los niños, acontecen en el hogar.
c.   El hogar provee una gran variedad de experiencias para la enseñanza y el aprendizaje.
d.   La información sociológica confirma que el hogar provee la influencia primaria en la socialización.



Pastoral Juvenil (Fdencio Burgueño)


Definición de la Pastoral Juvenil (Parte 1)


La Pastoral Juvenil no es una opción que la iglesia puede aceptar o rechazar. Es cuestión de afectar positivamente a la juventud o ignorarla. Si los ignoramos, el futuro de la iglesia esta incierto. Todo puede trabajar bien en la iglesia, pero si perdemos a una generación de jóvenes, la iglesia morirá. Los edificios, los materiales y programas, no podrán sostener la vida de la iglesia. La sobrevivencia y el crecimiento vendrán a través de jóvenes comprometidos con la iglesia.
El escritor del libro de los Jueces refleja lo inadecuado del ministerio juvenil de sus días cuando escribió: Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levanto después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que el había hecho por Israel. Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baleas (Jueces 2:10-12).

A. La Iglesia Debe Tener una Filosofía Directriz para el Ministerio Juvenil
El ministerio juvenil no es una casualidad. La iglesia debe tener una filosofía directriz de cómo va a ganar y discipular a los jóvenes para Jesucristo. Sin esta directriz, la iglesia tiende a hacer una de estas tres cosas: 1) van de una crisis a otra; 2) hacen lo que está de moda; 3) o simplemente siguen los métodos tradicionales que les han sido heredados, sin cuestionarlos o probar su validez.19
Muchas iglesias nunca toman el ministerio juvenil en serio hasta que algún joven en la congregación tiene una crisis personal; o algún otro se hace drogadicto, y entonces el pastor y los líderes empiezan a interesarse en el problema de las drogas. Luego una joven sale embarazada y alguien sugiere que es tiempo de hablar del sexo y el cristiano.20
Las crisis no pueden evitarse, debemos encararlas, sin embargo, no debemos permitir que las situaciones de crisis sean las que determinen el curso de nuestro ministerio juvenil. Nuestra filosofía debe estar firme antes de que la crisis llegue. Antes que esperara que el diablo haga su jugada primero, nosotros debemos estar listos. Si enseñamos la palabra en forma consistente, y somos guiados por ella, estaremos sentando precedentes y nos adelantaremos a las crisis.21
Sin una filosofía del ministerio juvenil, es fácil que una iglesia sea dirigida por la gran ley de la tradición: "Si funciono durante mi generación, puede funcionar en esta generación". Por supuesto que el evangelio permanece igual de generación a generación, sin embargo, los métodos y los medios de comunicar este evangelio, cambian. Cualquier iglesia que no quiere cambiar aludiendo al viejo dicho "siempre se ha hecho aquí de esta manera", esta cegada por su propio provincialismo y no sirve en el reino de Dios para ministrar a la generación presente y futura.

B. Nuestra Filosofía

Los jóvenes tienen necesidades especiales y por lo tanto requieren un ministerio especial


Los años de la juventud son únicos con sus problemas y oportunidades, y requieren de un ministerio especial. Los jóvenes (especialmente los adolescentes) están en el difícil paso de la vida entre ser niños y ser adultos. En ocasiones actúan como adultos maduros y responsables y enseguida con una conducta infantil. A menudo se sienten separados de los adultos, particularmente de las figuras de autoridad. No han descubierto quienes son y fácilmente tienen sentimientos de inferioridad. Hay muchos cambios físicos ocurriendo en sus organismos. Algunas de las necesidades que tienen son:

  1. Necesidades sociales.  La necesidad de estar constantemente con alguien de su grupo.
  2.  Necesidades emocionales.  Necesitan cuidado especial, aceptación y afirmación por parte de los adultos.
  3.  Necesidades intelectuales.  Preguntas acerca de la fe, de la existencia de Dios, autoridad etc.
  4. Necesidades espirituales.  Necesitan dirección constante en la formación de su relación con Dios. Necesitan ayuda para contextualizar la Biblia a su vida diaria.
  5. Necesidades de servicio. A los jóvenes les gusta el desafío de ser parte de una causa. Deben ser utilizados en una forma significativa.

El ministerio especial que la iglesia debe ofrecer a los jóvenes, debe tener las siguientes características:
  1.   Debe ser intencional.  No puede dejarse a la casualidad. Deben desarrollarse planes, programas, y preparar personal,
  2.   Debe ser centrado en las necesidades.
  3.   Debe tener líderes preparados.
  4.   Debe tener programas especiales.
  5.   Debe ser una prioridad de la congregación.
  6.    Debe haber una buena relación entre adultos y jóvenes. Algunos de los principios que pueden ayudar en esta área son los siguientes: Muéstrenles que los aman. Decirles a los jóvenes que los amamos no es suficiente. Debemos mostrar con hechos que les amamos.  Debemos amar a nuestros jóvenes no por lo que hacen o no hacen, sino  Porque somos instrumentos que reflejan el amor de Dios. La iglesia debe estar dispuesta a mostrar su amor en el tipo de presupuesto que apropia para el ministerio a los jóvenes.

Estén alertas y actualizados. Los jóvenes se quejan de que los líderes de la iglesia no están al tanto de las diferencias culturales a las cuales ellos están expuestos en nuestra sociedad. Aquellos que trabajan con jóvenes deben conocer la jerga o vocabulario popular de los jóvenes, la música que ellos escuchan, y las actividades en las que ellos participan. Esto no quiere decir que los adultos deben adoptar estas cosas como parte de su estilo de vida, simplemente que estén conscientes de ellas.
Escuchen lo que tienen que decir. La tendencia de los adultos es no darte mucha importancia a lo que los jóvenes tienen que decir. Debemos recordar que lo que parece un problema insignificante para un adulto, puede ser como un problema gigante para un joven.
Den respuestas honestas a las preguntas de los jóvenes. No trate de aparentar lo que no es, ni decir lo que no sabe. Los jóvenes son especialistas en descubrir la hipocresía.
No esperen que sean perfectos. La madurez y la perfección se alcanzan a través de la experiencia, y la experiencia se alcanza a través de los errores que se cometen.
Estén con ellos...no sobre ellos. Cuando una iglesia asume la actitud legalistas, inflexible hacia sus jóvenes, mostrándoles la autoridad, los perderán. Debe guiar seles en su búsqueda por la independencia.

Pastoral Juvenil (Fidencio Burgueño)

lunes, 11 de julio de 2016

Una Teología para la Ministración a los Jóvenes

En la Biblia encontramos en varias instancias, cargas de responsabilidad hacia el ministerio a los jóvenes. Puede decirse que Moisés fue el primero que trato con esta área. En el capítulo seis de Deuteronomio, después de decides que debían amar a Dios con todo su corazón, alma y fuerzas, Moisés les dice luego: "Y estas palabras que te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes. Y las ataras como una serial en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes I de tu casa, y en tus puertas".
Hay tres inferencias que se sacan de este pasaje dice Ben Patterson (Youthworker Magazine): La primera es que la educación de sus hijos debería estar entretejida dentro de las actividades cotidianas.
Debía ser parte integral de la vida de la familia y de las relaciones comunitarias. El propósito de Dios era
Que la verdadera fe fuera aprendida en el contexto de la vida cotidiana.
La segunda inferencia es que los hijos debían de ser instruidos en la fe por toda la comunidad, no
solamente por los miembros inmediatos de la familia. La responsabilidad mayor era para los padres, pero cada miembro de la comunidad hasta cierto grado era cargado con la responsabilidad de "pasar" la fe a los '' hijos de la congregación.
La tercera inferencia del mandamiento de Moisés es que todos los adultos de la comunidad eran responsabilizados con la transmisión de una tradición a sus hijos. Había un cuerpo de verdades que debía ser pasada de una generación a otra. Siglo tras siglo, se le decía a la juventud de Israel que, era al Dios de Abraham, Isaac y Jacob que ellos adoraban. "Como fue en el principio, es ahora, y así será, mundo sin fin", este era el fundamento de su visión de la verdad.
Siempre que el pueblo cumplió con la tarea de transmitir la fe de sus padres a sus hijos, la vida espiritual del pueblo estuvo a salvo. Pero cuando estos fallaron, lo inevitable vino, la desviación de las generaciones que no conocían a Dios. Jueces 2:10 lo resume así: "...y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que el había hecho por Israel".

Es trágico que en muchas iglesias nuestras no estamos reteniendo a nuestra juventud quizás porque no estamos haciendo el trabajo que debemos hacer. Muchos jóvenes que nacieron en la iglesia al llegar y a cierta edad, se van y los perdemos. Es imperativo que la iglesia funcione como una comunidad de fe y tome cuidado de los hijos en su seno.

viernes, 8 de julio de 2016

Planeación para un Grupo Juvenil (parte 1/3)




Lo siguiente es un método de alineación para un "Grupo Juvenil."

1. Decídase a planear
Lo típico en el sistema de trabajo con el "Grupo Juvenil," es dejar que las cosas sucedan. La frase, "no sabemos qué hacer con nuestros jóvenes, pero estamos seguros que todo saldrá bien" no dejara los resultados deseados. Si usted ha de tener un ministerio juvenil efectivo, debe tener una estrategia definida y planear su ministerio.

¿Cuándo debe hacerse la planeación anual? Si su iglesia trabaja en un calendario fiscal, (de septiembre a agosto), el mes de agosto sería apropiado para planear. Si su iglesia trabaja en base al ano civil, entonces el mes de diciembre sería apropiado para planear.

¿Quiénes deben involucrarse? Su iglesia debe tener una directiva juvenil que trabaje con usted en el ministerio juvenil. Este comité debe estar compuesto de personas que ya están trabajando con los jóvenes: maestros de escuela dominical, líderes de grupos de niños, etc. Esto ayudara para que no surjan conflictos al planear diversas actividades. También deberán integrar este comité miembros del grupo juvenil que hayan sido nombrados por los jóvenes.

¿Qué tanto tiempo debe tomar? Usted debe apartar un día entero. Un dia sábado será lo mas practico. Puede tener la reunión en la iglesia, o escoger algún otro lugar. Un hogar o un salón de conferencias de algún hotel serian buenas opciones.

¿Qué horario debe seguir? El día deberá estar dividido en dos partes. Por la mañana solo los miembros adultos deberán participar en la sesión. Durante este tiempo, se deberán evaluar las necesidades emocionales y espirituales de los jóvenes. Los miembros jóvenes del comité deberán ser invitados a participar por la tarde. En esta sesión deben discutirse las diversas ideas y debe hacerse la planificación de los diferentes eventos.

2. Principie con la persona, no con el programa

El objetivo de cada grupo juvenil no es llenar un calendario con actividades, sino pulir las necesidades espirituales, y emocionales de cada uno de nuestros jóvenes. Para que esto sea posible, usted necesita conocer a sus jóvenes.

Existen ocho metas de discipulado que identificaremos, como también existen seis necesidades personales de cada individuo.

METAS DEL DISCIPULADO
1. Un discípulo acepta a Jesucristo como Señor y Salvador.

2. Un discípulo sigue las enseñanzas y el ejemplo de Cristo.

3. Un discípulo entiende las verdades Bíblicas.

4. Un discípulo estudia la Palabra de Dios personalmente.

5. Un discípulo tiene convicciones personales.

6. Un discípulo aplica los principios religiosos a su vida.

7. Un discípulo se goza en servir.

8. Un discípulo se reproduce en otros discípulos.

NECESIDADES PERSONALES
1. Auto-estima

2. Auto-definición

3. Auto-disciplina

4. Realización

5. Aceptación por sus compañeros

6. Armonía con sus padres y hermanos.

Anote los nombres de cada uno de sus jóvenes y evalué las áreas importantes de su vida. Para esto usted debe usar los recursos, como son: entrevistas personales y la experiencia que los otros obreros adultos han tenido con los jóvenes. Una herramienta excelente para evaluar las ocho metas del discipulado es el Inventario de Discipulado. Haga una cita con cada joven y trabaje sobre este inventario. Esto deberá hacerse antes de su reunión de plantación. 

Traiga estos inventarios con usted y compártelos con los que trabajan con la juventud. Usted deseara luego discutir las necesidades personales de los jóvenes. Tal vez querrá detenerse y orar por estos jóvenes. 

Anote como puede usted ayudar a suplir las necesidades de cada joven. Puede hacer sugerencias sobre la programación para todos los jóvenes, o alguna ayuda personal para algún joven en particular.

miércoles, 6 de julio de 2016

Características de un Programa Juvenil Efectivo




Los programas juveniles son el medio a través del cual aquellos que trabajan con la juventud, ponen en acción el ministerio, son el vehículo que carga las ideas y planes para materializar la acción. Hace que un programa sea efectivo y que queremos decir por efectivo?

Primero contestare la última pregunta diciendo que, efectivo es aquello que produce un efecto, que logra algo. Nosotros queremos lograr que nuestra juventud se envuelva en el trabajo queremos que se desarrollen en discípulos de Cristo y por ellos programamos. Queremos producir un sentido de participación y pertenencia de los jóvenes en la iglesia. Contestando a la otra pregunta, enumerare algunas características de un programa efectivo:

1. Es Biblio-centrico. Debemos desarrollar nuestros programas juveniles con una perspectiva bíblica, basándonos en las enseñanzas y hechos de la Biblia. Un programa juvenil cuyo centre es la Biblia, ayudara a los jóvenes a madurar espiritualmente y a responder mejor al desafío del trabajo en la iglesia.

2. Es gente-centrico. Esto es, el programa se desarrolla con la gente en mente, los jóvenes son el centra del programa, y busca el desarrollo espiritual, físico y emocional del individuo. Muchas veces se prepara un programa "bueno" con el propósito de que el líder gane una buena reputación o tenga éxito personalmente. Recuerde, el programa es para envolver a la gente en la acción y no para su éxito personal.

3. Se adapta a las necesidades de la juventud. Muchas veces tenemos la tentación de llevar a cabo un programa idéntico al que se ha realizado en otra parte porque tal día fue bueno, pero recuerde que no se puede seguir un programa copiado al pie de la letra, porque cada programa debe Adaptarse a las necesidades de los jóvenes con quienes se trabaja. Quizás los principales, las ideas de un programa dado sean buenas, pero es su deber como líder juvenil adaptarlo a las necesidades de su juventud.

4. Busca la participación. La participación, el envolvimiento de los jóvenes es vital y de mucha importancia para que un programa sea efectivo. Si no hay participación de la juventud entonces el programa ha fracasado en uno de sus propósitos.

5. Es Desafiante. El programa es diferente, llama a la acción y desafía al joven a envolverse en algo emocionante, nuevo, y atractivo. A los jóvenes les gusta probar todo esto y nosotros debemos proveérselo a través de nuestros programas en la iglesia.




viernes, 1 de julio de 2016

Métodos de Consejería


Hay varios métodos de consejería que pueden ayudar en el trabajo al consejero. Aunque este no es un tratado extensivo de consejería, enumeraremos algunos métodos de los más populares y de más fácil aplicación en la pastoral juvenil.
1.   La Técnica Directiva
En esta técnica el consejero es el centra de la situación. El escucha el problema y en base a su conocimiento y habilidad prescribe el curso de acción que al aconsejado debe seguir. Esto hace al consejero la única autoridad, y el aconsejado depende del consejo y receta que le dé el consejero.29 Uno de los problemas con este método es que la persona con los problemas hace muy poco o nada para encontrar la solución a sus problemas.
2.   La Técnica no Directiva
En la consejería no directiva el centra es el aconsejado. El consejero pone sobre el aconsejado la responsabilidad de dirigir la conversación a su propio paso y de acuerdo a sus propios intereses y sentimientos. En este cuadro de referencia, el aconsejado dice solo lo que él quiere admitir y se dirige a sus propias metas de la manera que a él le conviene. El problema con este método es que cuando se (leva hasta lo último, puede crear repetición y desintegración. El aconsejado puede llegar a frustrarse de escuchar el eco de sus propias palabras en el consejero.
3.   Paciente Céntrico
Carl Rogers propone una alternativa a este método él lo llama Paciente Céntrico. El consejero no permanece enteramente pasivo, sino que dirige en forma atinada al aconsejado y esta alerta a encontrar el significado más profundolee entre líneasde lo que está expresando. Le ayuda a clarificar cuestiones, busca alternativas y coopera en la búsqueda de las soluciones y anima al aconsejado a actuar en aquello que se ha encontrado. Se puede decir que esta alternativa es una combinación de) ambos métodos, el no directivo y el directivo.
4.   La Tercera Dimensión

Finalmente para terminar con las técnicas de consejería, Paul L. Walker habla de un método que él llama "La tercera Dimensión." Esto es, dice el la obra creativa del Espíritu Santo, el cual está disponible al consejero cristiano. En esta esfera, el consejero ni se ve como la autoridad o el sanador, ni ve al aconsejado como la autoridad. El ve al Espíritu Santo como la última autoridad que puede realizar milagros en cualquier circunstancia.31 Así que en vez de ser una relación bidimensional entre el consejero y el cliente, el consejero cristiano ve una relación tridimensional entre el, el aconsejado y Dios. La Biblia, la oración, la adoración, la meditación etc. vienen a ser parte del proceso terapéutico para la vida de la persona en necesidad.